lunes, 19 de mayo de 2008

Grandes Verdades II.

Inusualmente, multitudinariamente acompañada, hace poco fui a la La Pedrera. Se celebraba la noche de los museos en Barcelona y la entrada era gratuíta.
No pudimos entrar.

Son cosas que pasan.
Que una llegue tarde y mal ya es costumbre (hay cosas que ¿nunca? cambian y esa frase es lapidaria para mí). Que los horarios no sean claros ya es otra cosa. Si en el folleto informativo pone que cierra a la 01:00, una puede pensar que a las 00:30 aún se podrá entrar. Por desgracia nadie indicó en el susodicho papelito que a las 00:30 se empezaba a desalojar el edificio para que a la 01:00 estuviera cerrado. Total, que nos "tancaron" la puerta en las narices, literalmente.

Como premio de consolación decidimos ir a ver la exposición que estaba en una sala del mismo edificio. Para mi sorpresa descubrí la pintura de Zoran Music, un artista que desconocía y cuyos lienzos, reflejo del deterioro exterior e interior del ser humano me dejaron totalmente desarmada e impactada. La crudeza de gran parte de su obra quedó marcada por su deportación al campo de concentración de Dachau. Mucho tiempo después, en 1970, inicia su ciclo de pinturas "No somos los últimos" donde refleja el tema de la violencia del hombre sobre el hombre, producto de sus recuerdos. Pudiera pensarse que estos lienzos son una alusión a la memoria, al no olvido. Pero un título como ése habla del momento, de lo que pasaba cuando lo pintó, de lo que pasa hoy y de lo que seguirá pasando. Negro futuro.
*
Ahí dejo esta foto con la cita de hoy.


Gracias a Nayara por la foto.

(Sé que está desenfocada, pero quería ponerla).


"El autorretrato nunca ha sido ni una prueba ni un riesgo. Es lo que yo tengo en el interior y que procuro sacar fuera, con rigor. Cuanto más riguroso se es con uno mismo, más se consigue ser uno mismo. Para mí, ser riguroso significa ser sincero, no ahorrarme nada, ni siquiera las cosas de mí mismo que querría no saber, y aún menos ver."
Zoran Music.